Movistar vs. Netflix ¿Quién es el malo de la película?

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Desde que aterrizó Netflix en España no han dejado de circular por las redes los problemas que tienen los clientes de Movistar con la reproducción en streaming de los contenidos de la plataforma. Según ha publicado recientemente la compañía estadounidense, ha habido una mejora del 33% en la velocidad, aunque Movistar siga siendo la operadora peor situada del ranking con sólo 2.86Mbps.

Hace unos meses disfrutaba de los contenidos de Netflix con la banda ancha de Vodafone hasta que decidí pasarme a la fibra de Movistar con su paquete Fusion+. Tengo que reconocer que el primer día la experiencia fue nefasta. A los pocos minutos de empezar la descarga de uno de los capítulos de la última serie de Netflix que me tenía enganchado (Sense8, por cierto, muy recomendable), tuve que desistir delante de la imposibilidad de ver más de 30 segundos sin ningún “parón”, y eso sin mencionar la pésima calidad de imagen que recibía, el festival del píxel. Era consciente de los problemas de velocidad que existían, pero nunca llegué a imaginar que el servicio llegara a ser tan malo. Días más tarde, después de algunas llamaditas a Movistar, se solucionó misteriosamente… A día de hoy la experiencia ya no tiene nada que ver con la del primer día, aunque tengo que reconocer que tampoco me satisface al 100%.

Parece ser que la solución pasa por un supuesto acuerdo comercial entre Movistar y Netflix: el famoso pago por “peering” (el intercambio de tráfico), un concepto que años atrás no suponía un coste para los proveedores de contenidos y que recientemente, debido al gran tráfico que estos generan, han empezado a despertar el malestar entre las operadoras, justificado por los costes que genera el mantenimiento de sus infraestructuras delante de un tráfico liderado por un reducido número de compañías más que conocidas.

Netflix

La verdad es que se ha machacado bastante a Movistar por no aceptar la oferta de Netflix que consiste en conectarse gratuitamente a su infraestructura, tal y como han hecho otras operadores como Vodafone. Pero poco se ha hablado de los privilegios que tiene Netflix y que ponen en entredicho una estrategia comercial “legal” pero que deja en desventaja a sus competidores directos.

El primero de ellos, y el más evidente, es su estrategia para escabullirse del pago de impuestos en España colocando su sede fiscal fuera del país, aunque la reforma fiscal que entró en vigor el año pasado tiene por objetivo que las empresas tecnológicas declaren el IVA de los productos y servicios consumidos en nuestro país… Así pues, se entiende que tarde o temprano Netflix tendrá que empezar a aportar el IVA de las suscripciones de sus clientes españoles a las arcas del Estado, como ya empezó a hacerlo Amazon.

Y el segundo, hace referencia a una de las obligaciones de los prestadores de servicio de comunicación audiovisual que se establece en la Ley de Comunicación Audiovisual: la financiación de películas y series de televisión europeas con el 5% de sus ingresos del ejercicio anterior.
Mientras las plataformas VOD nacionales están pasando de puntillas por encima del asunto, todos los ojos están puestos encima de Netflix. Al ser un prestador de servicios con sede fiscal fuera de España se libraría de cumplir esta norma, aunque estemos consumiendo sus productos en nuestro país. Así pues, es del todo razonable que el resto de operadores empiecen a reclamar unas mismas reglas de juego para todos.

No esta de más recordar lo importante que son estas inversiones para revitalizar el sector cinematográfico nacional, el cual ha encontrado en las televisiones un buen compañero de viaje, a pesar de que éste venga impuesto por ley. Obviamente, también podríamos hablar de los inconvenientes que puede tener este tipo de obligaciones, aunque ese tema me lo reservo para otro post.

 

apages

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