¿La televisión decide el cine que hacemos hoy?

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Los taquillazos obtenidos por las productoras de cine de los grupos Mediaset y Atresmedia han conseguido que la cuota de cine español bata auténticos records en el último año. El éxito de la factoría “Ocho apellidos…” ha conseguido recaudar en taquilla con sus dos entregas algo más de 90 millones de euros. Parece ser que a los de Mediaset les ha salido muy bien la jugada. Aunque aún no se ha confirmado una tercera entrega, creo que es cuestión de tiempo…

Como ya comentaba en otro post, la relación que se establece entre nuestro cine y la televisión viene claramente marcada por la famosa Ley del 5%, la cual obliga a las televisiones privadas a invertir un 5% de sus ingresos en la financiación anticipada de obras europeas (ya sea participando directamente en la producción o bien adquiriendo derechos de antena). Ante esta situación, los grandes grupos intentaron apostar por un modelo de negocio del que pudieran sacar un beneficio. A mi parecer, este modelo pone en peligro un tipo de cine, probablemente menos comercial, pero no por eso, menos importante.

No debemos olvidar que el cine tiene una gran importancia en la creación de la memoria y el imaginario de nuestra sociedad, nuestras ilusiones, nuestros temores… En este punto, tanto autores como directores, han mostrado un gran talento a la hora de llevar a las pantallas estas historias que nos hablan tanto de lo que se ve como de lo que no se ve. Ante este hecho nos encontramos con los intereses económicos propios de una industria televisiva que tiene que rendir cuentas a sus accionistas. Estamos, pues, delante de una balanza de difícil equilibrio, donde los intereses de unos (los creadores) se ven enfrentados a los de otros (los que ponen la pasta).

8 apellidos catalanes mediaset

Por otro lado, con la nueva Ley del Cine que entró en vigor el pasado 1 de Enero, las famosas subvenciones en función de la taquilla pasan a ser historia, pasando a un sistema de subvenciones a priori en el que se tendrán en cuenta, entre otros, factores como los acuerdos con las televisiones… Así pues parece ser que la mayoría de productores independientes de obras cinematográficas no tendrán más remedio que pasar antes por los despachos de los ejecutivos de la pequeña pantalla para ganarse su simpatía.

El éxito de las películas producidas por los grandes grupos televisivos tiene en cierta medida su razón de ser en la gran inversión que hacen estos medios en la promoción de sus obras. Y ya no sólo hablamos del tiempo que ceden en sus espacios publicitarios, sino de un tipo de publicidad más efectiva que el simple spot de treinta segundos de toda la vida. Toda aquella publicidad indirecta que llega a irradiar toda la parrilla de la cadena con entrevistas en sus principales programas de máxima audiencia, hasta incluso, destacadas piezas en sus informativos. Todo ello resulta ser una maquinaria muy bien orquestada que hace que sea imposible desconocer la existencia de la película en cuestión. Es una lástima, que la falta de subvenciones en promoción y distribución del cine español deje en desventaja a aquellas obras que no tengan detrás una cadena de televisión. Hay películas que pasan desapercibidas y que apenas ocupan unas semanas en la cartelera de algunos cines.

Así pues, nos queda aún buscar un paraíso ideal en el que los intereses del cine, como vehículo de expresión social y cultural, puedan convivir en armonía con los de la televisión.

 

apages

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